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15 Axiomas para los DirCom.
Autor: Joan Costa
Empresa.
Una empresa es un grupo humano que "emprende". Emprende
acciones sobre su entorno, toma iniciativas, actúa,
se relaciona y asume riesgos. La empresa es acción
por definición y la comunicación tiene que convertirse
en una acción de la empresa. Actuar es una forma de
comunicar. La comunicación debe dejar de ser una moda
para convertirse en una cultura.
Comunicación.
Todo lo que hace la empresa, lo publique o no, es comunicación.
Es el sistema nervioso central de la empresa, el que controla
toda su actividad y su relación con el entorno.
En la comunicación, lo importante no es el que habla,
sino el que escucha. El que habla debe adaptarse al que escucha,
tiene que entender cuál es su lenguaje, sus códigos,
sus expectativas, su cultura, sus motivaciones y sus deseos.
Comunicar no es algo que le hacemos "a" la gente,
sino "con" la gente. La comunicación eficaz
es interacción, debe producir una propuesta -verificable-
en su destinatario. Los resultados de la comunicación
deben ser verificables y evaluables. Por eso la comunicación
debe ser previamente objetivada y pre-evaluada .
Comunicación
corporativa.
La cultura interna, la identidad, la imagen y la comunicación
son decididamente corporativos, en el sentido de que toda
empresa es un "corpus", un todo armónico
e indivisible.
La comunicación corporativa es la suma de las diferentes
formas de la comunicación empresarial: interna-externa,
institucional-comercial, interpersonal-mediática.
La comunicación, ya sea de índole publicitaria,
de relación o promocional, no debería ser concebida
como una función más, separada y adosada artificialmente
a la de las empresas, sino como parte de esa acción.
Servicio.
La comunicación corporativa es indisociable del servicio.
El servicio es comunicación y relación. El servicio
son las personas y la relación entre personas. En él
confluyen, dotándolo de valor, la cultura, la identidad
y la imagen de la empresa. Servir es lo contrario de dominar.
Es una actitud orientada al cliente en la cual deben converger
el principio de la comunicación (lo más importante
es el receptor); el principio del marketing (lo primero es
el cliente); el principio de las RRPP (lo esencial son las
personas) y el principio de la ética empresarial orientada
a la utilidad social.
El cliente debe comprender el servicio que se le ofrece. Porque
él participa del servicio que utiliza. Los servicios
no son cosas ni objetos, sino datos, información, recuerdos
y promesas. El servicio es un flujo de relación entre
el público y la empresa. Lo verdaderamente importante
es asegurar la continuidad de las relaciones entre el cliente
y la empresa.
Estas son más importantes que los precios bajos, las
promociones o la tecnología más avanzada. La
tecnología sólo tiene sentido en la medida que
sirve al cliente.
El servicio es diferenciador.
Calidad.
La calidad del servicio no depende de su cantidad ni de su
diseño, sino de la relación que se logre entablar
con el cliente.
La calidad siempre es "la calidad según el cliente".
Calidad objetiva no siempre equivale a calidad percibida.
Creatividad.
La creatividad es a fin de cuentas, una "combinatoria"
de elementos conocidos pero que hasta ahora no habían
sido puestos en relación.
La creatividad es creación en minúscula; una
creación pragmática .
Acción.
La empresa es acción práctica. La empresa existe
porque actúa.
La comunicación es una forma de la acción práctica
o es puro ruido.
Identidad.
Lo que la empresa "es" objetivamente.
Imagen.
Lo que la empresa es "para mí".
Para la gente, la imagen es la realidad.
La imagen de la empresa es una representación mental.
Es la suma de percepciones, recuerdos, emociones, ideas y
experiencias vividas, filtradas por la memoria y las motivaciones
de cada individuo.
La imagen pública es la suma de muchas imágenes
individuales que coinciden.
Una imagen no cuesta mucho dinero sino que cuesta mucha constancia
y consistencia para crearse una buena reputación. Pero
más importante que cuánto cuesta es cuánto
vale y siempre vale mucho más de lo que costó.
Costo y valor no son sinónimos.
Para que las empresas tengan una "buena reputación"
en el mercado deben preocuparse no sólo por lo que
dicen sino por lo que hacen y porque ambas cosas constituyan
un mismo y único discurso.
Cultura.
Vivimos un una cultura "mosaica", hecha de pedazos
que se vinculan unos con otros de manera aleatoria, espontánea,
totalmente imprevisible, y en desorden, que es lo que caracteriza
a la sociedad de la abundancia informacional.
Publicidad.
Es una herramienta más de la comunicación. Un
instrumento que debe ser coordinado con todos los demás
que integran los recursos comunicacionales de la empresa.
La gente ya no se conforma sólo con publicidad. La
gente quiere saber, quiere información.
La información se ha vuelto más importante que
la seducción. De la "ideología del consumo"
se ha pasado a la "cultura del consumo".
Media.
Los media no se anulan los unos a los otros, sino que se combinan.
Los términos "multimedia" e "intermedia"
significan la fecundación de los media entre sí.
El ejemplo de los botones en la indumentaria es muy claro.
Las cremalleras son más prácticas que los botones.
Los cierres son más prácticos que las cremalleras.
Los "velcros" son más prácticos que
los cierres. Sin embargo, todos ellos coexisten en el vestir.
Lo que hace nuestra sociedad mediática es la combinatoria,
la complementariedad y la interactividad de los media.
Moda.
Madame Chanel dijo que "la moda es lo que pasa de moda".
Pero habría que preguntarse por qué "pasa".
La moda es el triunfo de la arbitrariedad.
No siempre es necesario que la comunicación y la empresa
misma esté a la moda. Pero sí debe ser contemporánea.
Lo que no es actual no interesa.
Nuevo paradigma.
El pensamiento maniqueo es una enfermedad de muchas empresas.
Todos los reduccionismos intelectuales deben ser desechados.
Necesitamos un pensamiento abarcativo, polivalente, pluralista,
planetario. Necesitamos nuevas herramientas que nos ayuden
a pensar, decidir y actuar.
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